miércoles, 12 de agosto de 2026

¿Moto abandonada?


 
En mi juventud jugaba al baloncesto, desde que tuve 12 años me movía casi a diario entre canchas y gimnasios. Nunca tuve nivel para jugar más allá de mi equipo local, que por la época estaba jugando en la antigua Liga EBA, ahora conocida como 3ª FEB. Pero no quiero engañar a nadie, nunca me convocaron con el primer equipo, solamente jugué en provincial en el equipo B. Con el tiempo fui dejando esta actividad debido a mi estado físico. Ya con el trabajo no podía entrenar tanto y las lesiones fueron quitándome las ganas de jugar. Cuando vuelves de un entrenamiento con dolores en las articulaciones y espalda, cada vez cuesta más, "ley de vida"
Cuando tuve mi primer hijo, nunca pensé en ponerle a jugar a él, es más, le intenté meter el gusanillo de la moto, pero no me salió nada bien, no le gustan los ruidos y nunca conseguí que se subiera conmigo. Un quad que le regalamos, terminé vendiéndolo a los pocos meses ya que no lo usaba. 

Pero, por casualidades de la vida, en casa de mi madre teníamos una antigua canasta colgada en la pared donde hemos jugado yo y mis hermanos. El niño, empezó a usarla cuando su abuelo se la puso a su altura y ya con apenas 3 años, se pasaba horas lanzando una pelota casi más grande que él al aro. Con el tiempo ha ido progresando y finalmente ahora a su corta edad está en un equipo de fuera de nuestro pueblo. Esto me obliga a traslados casi diarios a más de 100 km, partidos, torneos, competiciones, etc...
No llegué a imaginar el tremendo esfuerzo que supone para una familia que uno de sus miembros destaque en cualquier actividad. Siempre he pensado que un padre haría lo que fuera por sus hijos y en esto estamos ahora mismo. Desde el año pasado ya la dedicación es casi total.

Esta situación me obliga a dejar aparcadas un montón de cosas que antes tenía tiempo de hacer, una de esas cosas era montar en moto. Realmente podría venderla y esperar a tiempos mejores, pero no puedo hacerlo. No creo que volviera a encontrar una moto como la KTM. 
Solo queda esperar entonces.
 
Volveré.